Mostrando entradas con la etiqueta Bloque III. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bloque III. Mostrar todas las entradas

Viñeta 30: El paradigma de la delicadeza


Maestra: Lee tu redacción
Niño: Ayer noche vi un cohete espacial en la tele ... Después un pobre llamó a la puerta de casa. No me parece justo que esto pasa...
Maestra: ¡QUE ESTO PASE! ¡BURRO! ¡Calla y aprende a escribir!

.............................................................................................................

Todos cometemos errores. No es una suposición, es un hecho. Nadie ha nacido tan perfecto como para tener el derecho de recriminar algo, sin embargo la gente se toma la justicia por su mano.

No sé por qué, pero necesitamos quedar bien delante de los demás, pero lo que cuando estamos entre iguales es decir un pensamiento, cuando estamos con alguien "inferior" se convierte en una imposición. Detestamos que nos corrijan, llevemos razón o no. Sin embargo, olvidamos que también detestamos que nos impongan.

Una maestra debe ser consciente de esto, y saber que no puede pagar las cosas con un niño, ni tener reacciones desproporcionadas cuando quiere corregir un error. Con lo fácil que es decirlo amablemente y con los buenos resultados que esto aporta, no sé por qué rechazamos siempre lo eficaz.

Esta es una de las causas por las que un niño acaba aborreciendo el colegio. ¿A que vosotros no queréis contribuir a lo mismo? Tenemos el poder de romper la cadena, no os olvidéis.

María Vallejo García.


  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Viñeta 29: ¡Luces, cámara, acción!


Cámara: No se preocupe y continúe con naturalidad, como si nosotros no estuviéramos

.............................................................................................................

Esta escena me recuerda irremediablemente a las veces que he hecho observaciones en el aula, es algo cómico y a la vez triste, cómo las maestras quieren quedar bien con gente de fuera antes que frente a sus propios alumnos e incluso ellas mismas.

Es cierto que debe ser molesto que llegue alguien de fuera un día y ponga en tela de juicio cada frase que digas o cada gesto que hagas. Además de la distracción que supone para los niños, que estarán alborotados. Sin embargo, esto no supone que haya un cambio a favor en la dinámica de las clases ¿o es que tendremos que ir a observar todos los días para que los niños reciban una buena educación?

Me llamó mucho la atención cuando fuimos un jueves a observar para el trabajo final y la maestra dijo "Vamos a hacer una mini-asamblea para que la vean las seños". Los niños estaban algo desconcertados. En realidad agradecimos el hecho de que cambiase su rutina sólo para enseñarnos cosas comunes con las que vamos a tener que trabajar, pero pedimos que fuese una clase normal y no lo fue.

Quién sabe si es la presión de tener a alguien juzgándo o si temen que sus errores lleguen a alguien superior, el caso es que no se permiten mostrar fallos. Y en vez de maquillarlos, deberían corregirlos. ¿De qué les sirve si no darse cuenta de que lo están haciendo mal?

María Vallejo García.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Viñeta 28: Encasillar


Se recomienda que el niño vaya a un aula especial porque es diferente. El prof...

.............................................................................................................

Tenemos que combatir contra el encasillamiento en las aulas. No podemos decir que un niño es hiperactivo porque nos da la lata, ni que es retrasado porque tarda en resolver las fichas, ni que es autista porque le cuesta relacionarse. Muchas de estas confusiones vienen de tomarse demasiado a pecho los test, en vez de tomarlos como referencia; a saber a cuántos niños han encasillado erróneamente estas personas.

Y si el niño está realmente diagnosticado ¿qué? ¿No tiene ya suficiente, que encima hay que mandarlo a un aula especial para hacer más evidente la diferencia? Me parece vergonzoso. Es cierto que si algún niño tiene dificultades se le pueden dar clases de apoyo, pero no tiene que tener ningún problema concreto para que esto pase.

En mi colegio no había muchos niños con problemas, la verdad, pero solían pasar todo el tiempo en el aula. Recuerdo a un chico con Síndrome Down en mi clase de 6º de Primaria. Tenía muchas dificultades con ciertas asignaturas, como inglés, pero los profesores nos pedían ayuda para enseñarle canciones. Finalmente pudo ganarse un positivo como los demás al hacer una actuación voluntaria.

En la mayoría de estos casos, parece que un niño diferente molesta más a sus profesores que a sus compañeros, pero como comenté en la viñeta anterior, si un profesor hace más notables esas diferencias y deja que arraiguen en el aula luego no puede quejarse de que haya discriminación. Él es el causante, él es el que encasilló primero.

María Vallejo García.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Viñeta 27: ¿Cuál es el niño sordo?


El mensaje principal de esta viñeta es que da igual que un niño tenga dificultades, porque sigue siendo un niño  tiene derecho a divertirse y relacionarse. Sin embargo, siempre nos encontramos el gran obstáculo: los padres sobreprotectores. Pretenden que su hijo se adapte a la perfección, pero están tan pendientes de que esto ocurra que se interponen.

Lo más curioso es que los niños no tratarían a los otros niños de manera diferente si los adultos no lo hicieran. Predicamos la aceptación y la integración a los cuatro vientos, pero somos los primeros en romper nuestros supuestos principios.

Es cierto que, en el aula, es bueno preparar actividades adaptadas a cada niño. Esto no quiere decir que se tengan que diferenciar, como siempre, los grupos de: niños con dificultades, normales y superdotados. ¿Por qué? Porque si hacemos estas distinciones, deberíamos adaptarnos a cada niño, pues cada uno es diferente.

Lo mejor que podemos hacer para que se rompa el círculo vicioso es concienciar. Hacer actividades que introduzcan a los niños en la vida de una persona que tenga alguna dificultad especial para que esa "diferencia" que los separa, sea algo que los una.

Hoy hemos visto un video muy interesante donde se buscaban alternativas, para que todo fuese justo. Las soluciones no seon tan difíciles, ¿no?

María Vallejo García.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Viñeta 26: Uno más


Niño: ...osdíaaas
Maestra: ¡Hola, guapo!♪

.............................................................................................................

Tras visualizar esta viñeta he decidido una cosa: no quiero ser como esa maestra. No, porque sería injusto para mis alumnos. Para los niños seremos igual de importantes que sus padres, nos tendrán en un pedestal... No se lo podemos devolver contándolos como si fuesen uno más.

Puede que cuando pasen los años sintamos un poco el cansancio de la rutina, ese es mi mayor miedo: cansarme de hacer lo que me gusta. Por eso debemos mantener viva la llama de la pasión, o lo acabarán pagando los niños. ¿Es justo que tengan que soportar que no seas capaz de encontrarle un sentido a tu vocación? ¡Son personas! Yo, particularmente, me niego a ser la causa de que los niños odien el colegio.

Otro detalle que puede pasarse por alto es que no llama al niño por su nombre. Si demuestras que tienes interés por el niño, él te responderá positivamente. Sin embargo, si lo tratas indiferentemente, no es de extrañar que a la hora de la verdad no te haga caso. Además, es muy importante para la autoestima de los niños sentirse especiales.

Alguien con mala actitud podría pensar: "Esto es el mundo real. Olvídate de nombres, cuando pase un tiempo ni tú te acordarás de ellos, ni ellos de tí. Por ahora, ya tengo mis 25 niños en clase, ¿para qué quiero más?". Pues bien, si realmente piensas así plantéate cambiarte de carrera; porque lo único que demuestras es que para tí cada niño, que es único, es sólo un niño más.

María Vallejo García.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Viñeta 25: Una posibilidad entre un millón


Maestra: Acordaos de traerme mañana unas cuantas pinzas de la ropa.

Maestra: Llevadle a papá este bonito portaplumas.

.............................................................................................................

En la viñeta, es lógico que los niños estén frustrados al final. ¿Cuántas cosas se pueden hacer con cualquier objeto cotidiano? Una caja puede ser un cofre, una casa, una nave espacial, una cueva...; un periódico se puede convertir en un avión, un sombrero, una espada...; y una pinza de la ropa se puede convertir en mil cosas más antes que un simple portaplumas.

Es cierto que para el día del padre, lo normal es que se realice una manualidad. Sin embargo, creo que a un padre le hará más ilusión que su hijo haya pensado cómo hacer su regalo; así como al pequeño le hará ilusión hacerle algo original a su padre. Siempre va a hacer ilusión un regalo manual de tu hijo, pero no causa el mismo efecto si es una ficha que ha tenido que hacer como los demás si no quería quedarse castigado.

Una de las cosas que me encantan de los niños es que pueden divertirse con poca cosa. Aunque estemos empeñados, no necesitan todos los juguetes de última generación. El otro día tuve una comunión y mi prima pequeña, de 7 años, estaba feliz haciendo un aro de pajitas. Sólo con eso consiguió entretenerse como no lo hace viendo la tele.

Volviendo a la viñeta, creo que se tienen que tener en cuenta los intereses de los niños a la hora de realizar actividades; sin embargo, se toma más en consideración la opinión de los padres. Estos, con que sus hijos lleven pruebas de su desarrollo se quedan más que satisfechos. Da igual que sean un millón de fichas y miles de manualidades prefabicadas, por lo menos están entretenidos.

Lo que no saben es que poco a poco están aplastando su originalidad, su capacidad de inventiva y la posibilidad de que en un futuro se puedan arreglar los problemas de una manera más creativa. Luegos nos preguntamos por qué todos piensan igual...

María Vallejo García.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Viñeta 24: El árbol impide ver el bosque


Maestra: Hoy os explicaré el árbol. De abajo a arriba: las raíces, el tronco...

.............................................................................................................

Por muy triste que sea, es la realidad; la experimentación es un recurso secundario frente a lo impreso. Si los niños aprenden de primera mano, afianzarán mejor los conocimientos que si les ponemos nada más que fichas. No puedes explicar un árbol desde una imagen si tienes un bosque entero a tu alrededor. Hay que saber emplear los recursos.

Una vez nos comentaron que, si estábamos dando las estaciones del año y nevaba era ideal enseñar el invierno, porque se aprovechaba la situación. Hay que ser más vivos y darse cuenta de esas cosas. Los niños se aburren con un simple papel y preguntas estúpidas. ¿Cómo es mejor conocer la rugosidad de la corteza de un árbol, tocándolo o creyéndote lo que te digan?

A ver si sacamos las fichas un poco del aula. Porque aunque sean algo fácil no pueden ser el centro de la educación. Y, aunque nos cueste, tenemos que luchar por una educación mejor. Que un resultado aceptable no nos frene a la hora de conseguir otros mejores.

María Vallejo García.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Viñeta 23: ¡Que no te coma el coco!


Maestra: Hola querido
Niño: Buenos días
.............................................................................................................

Volvemos a tratar otra vez el tema de la creatividad vs. fichas. Podemos ver que es un crimen premeditado, ya que desde el saludo inicial la maestra está pensando en quitar esas "tonterías" de la cabeza del niño. Un simple detalle, como es que la nube del pensamiento de la profesora sea una hoja a cuadros destapa el mensaje del autor al hacer la viñeta. Porque, por mucho que se propague la flexibilidad en las aulas, todo debe estar perfectamente milimetrado, no deja lugar a cambios.

Parece que no sirve de nada que los niños tengan su propio mundo, porque se lo van a extraer poco a poco hasta hacerlo como los demás. No existen osos rosas, ni vacas moradas ni castillos en el aire. ¿Deben creer lo que nosotros queremos? No pueden ni pensar en colorear algo de un color que no le pertenece y, sin embargo, les metemos en la cabeza que los bebés los trae una cigüeña y que los dientes se los lleva el Ratoncito Pérez. Eso sí que no es coherente para nadie.

No podemos comernos de una manera tan cruel la imaginación de los niños, porque así sólo crearemos una panda de clones que acabarán odiando la educación. ¿Nos debería extrañar tanto cuando nos hemos comido su cerebro?

María Vallejo García.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS